Rosácea: El rubor que incomoda.

Llevar las mejillas levemente enrojecidas, como se ponen cuando corremos, le da vida al rostro. Pero si el rojo se apodera también de la nariz, la frente y el mentón deja de ser atractivo. En ese caso ya no es un efecto natural de la piel, sino el de una enfermedad de  la piel conocida como Rosácea, que afecta a cuarenta millones de personas en el mundo. Y si bien no existe una cura definitiva, se puede tener bajo control.

 

Según una reciente encuesta realizada por la National Rosacea Society, en Estados Unidos 76% de los pacientes diagnosticados con rosácea declara tener baja autoestima y 41% evita estar en público y en eventos sociales.

 

La rosácea es una inflamación en la cara y se caracteriza por un enrojecimiento persistente con pápulas, pústulas e hipertrofia de glándulas sebáceas que afecta a mejillas, nariz, barbilla y frente. Es más frecuente en mujeres adultas de más de 30 años.  Como es una afección muy común, también hay personajes internacionales que la padecen como Cameron Díaz, Bill Clinton, Mariah Carey y  Renée Zellweger, de las cuales muchas veces los paparazzi han usufructuado con sus imágenes poco glamorosas.

 

La rosácea puede empeorar con  el consumo de ciertos  alimentos como carnes de hígado, productos lácteos, tomates, berenjenas, porotos verdes, espinacas, paltas, plátanos, cítricos, chocolate, vainilla, salsa de soya, alcohol, bebidas calientes y con algunas emociones como  estrés, ansiedad, enojo, vergüenza o la exposición al  sol, vientos fuertes, el frío, ambientes calurosos como saunas, calefacción excesiva, etc...

 

Se recomienda aumentar la ingesta de frutas agridulces como piña, frutillas, frambuesas, arándanos, mandarinas, naranjas y kiwis. En cuanto a las verduras como las zanahorias, betarragas y zapallos aportan vitaminas y minerales que en su conjunto nutren los epitelios que ayudan a reparar y controlan la rosada capa de piel contribuyendo a una mayor elasticidad y tersura de la piel.

 

Aunque la rosácea no se puede curar, sí se puede controlar su evolución. La dieta y la fotoprotección son los pilares fundamentales para este tratamiento. Idealmente se recomiendan las pantallas solares desde FPS 30, que protegen  contra radiaciones UVA y UVB, hipoalergénicos y durante todo el año.

 

En cuanto  al tratamiento médico estético en AgeBack contamos con luz pulsada geométrica se necesitan entre 6 a 10 sesiones, 1 cada 15 días realizadas en el período otoño-invierno con el propósito de disminuir el enrojecimiento y vernos con una piel mucho más saludable.

 

 

 

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